| 10 Años de Astronauta
Fernando Caldeiro, cumplió sus primeros 10 años como astronauta, seleccionado entre 2400 aplicantes se convirtió, en 1996, en uno de los 35 integrantes del grupo 16 de astronautas de la NASA, apodado por su gran número como "las sardinas".
Cuando Fernando recibió la noticia de que había sido seleccionado como astronauta candidato, aún le quedaban dos años de duro entrenamiento por delante para convertirse en astronauta seleccionado para volar, cosa que ocurrió a partir de 1998.
Es un buen momento para repasar un poco la historia que lo llevó a ese glorioso momento y para homenajearlo aquí, en www.frankcaldeiro.com.ar
Fernando Caldeiro además de sus estudios y condiciones especiales tiene la particularidad de haber nacido en Ituzaingó, provincia de Buenos Aires, hijo de padres españoles que emigraron a la Argentina durante la Guerra Civil, en busca de un mejor pasar. Como los padres de Caldeiro no lograron progresar en nuestro país decidieron emigrar nuevamente, esta vez hacia los Estados Unidos, más precisamente a Nueva York, en el barrio de Queens.
Para ese enntonces Fernando tenía 15 años, allí empezó la escuela secundaria, sin conocer el idioma ni las costumbres del lugar, pero con una meta que lo llevaría hacia donde hoy sabemos todos, tal vez inspirado por las aventuras aéreas de la Revista Lúpin que leía en sus ratos libres en Ituzaingó.
La cuestión es que una vez allí primero pasó por la Universidad de Nueva York y luego por la de Tucson, en Arizona, donde se graduó como Ingeniero Aeroespacial.
Caldeiro participó en el desarrollo del borbardero B1-B de la Rockwell y en 1989 fue trasferido al departamento de esta empresa que trabaja en los sistemas de propulsion del transbordador espacial.
Para ese entonces era conocido como "Frank" entre sus compañeros, a los cuales les resulta casi imposible pronunciar correctamente "Fernando".
Una vez en ese departamento Fernando cambió de costa, de california se trasladó a Florida, al Centro Espacial Kennedy, aunque como él alguna vez dijo, todavía ni soñaba con la posibilidad de ser astronauta; tenía 31 años, era soltero y ganaba buen dinero; sin embargo en 1991 eligió cambiar de trabajo y pasar a depender directamente de la NASA.
Ese año se creó en la NASA el Departamento de Control de Calidad del Shutte y Fernando pasó a formar parte de esa dependencia, como asesor del director de seguridad y control de misión, especialmente en lo relativo a los sistemas de propulsión del transbordador.
Un día apareció en la cartelera un anuncio de la NASA solicitando interesados en convertirse en astronautas y allí es cuando empezó a soñar con entrar al programa espacial, para ese entonces Fernando ya se había casado, esa misma noche habló con Donna, su esposa y ella misma apoyó la presentación de la solicitud, al menos eso es lo que dice la historia oficial.
En marzo de 1995 Fernando presentó la solicitud, le llevó tres meses reunir el material necesario; esa misma fecha también presnetaron sus credenciales otros 2400 interesados; todos los candidatos deben ser norteamericanos (nacidos o nacionalizados como Frank), profesionales de carreras de ingeniería o ciencias, con aptitudes psicofísicas impecables y obviamente, con el deseo de ser astronautas.
En enero de 1996 llamaron a Fernando desde el centro Espacial Johnson en Houston, Texas, para informarle que era uno de los 122 preseleccionados para realizar los chequeos médicos, allí se venían pruebas médicas, test psicológicos y entrevistas personales y luego de todo eso debió volver a su trabajo en la Florida a esperar una respuesta.
El 29 de abril es cuando, de manera no oficial, Fernado recibe la noticia de que había sido seleccionado como uno de los 35 astroanutas del grupo 16 de la NASA y el 1 de mayo de 1996 (esa es la fecha oficial) recibió un sobre d epapel madera, timbrado en Houston, con todos los datos necesarios para preparar el ingreso al cuerpo de astronautas.
En agosto se mudó a Texas donde comenzó el entrenamiento de dos años que, en 1998, lo convirtió en astronauta con todas las letras, especialista en misión, listo para ir la Estación Espacial Internacional.
Desde entonces se entrena en los simuladores de vuelo intensamente, recorre el JSC en el jet T-38 y en su propio avión experimental, el Long-Ez, diseñado por Burt Rutan donde se pueden apreciar sus excelentes cualidades como piloto, tanto allí como en el nuevo programa de la NASA al cual Fernando ingresó recientemente el WB-57, un programa que solo admite pilotos altamente capacitados, mientras el día de colar al espacio se sigue aproximando.
No sabemos cuando tendremos a Fernando en el espacio, los sabidos retrasos en la construcción de la estación y la tragedia del Columbia hicieron del cronograma de vuelos una gran incertidumbre, pero de seguro ese día llegará y será uno rgullo para él, para su familia y para todos los argentinos.
Desde este humilde puesto celebramos la trayectoria de Frank en sus primeros 10 años como astronauta.
Go Fernado !
Diego Córdova
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