| FERNANDO (FRANK) CALDEIRO: Astronauta Argentino
Por Juan Lechago
Algunos de nosotros a veces dirigimos la mirada hacia un cielo lleno de estrellas y nos preguntamos, maravillados, cómo deben ser estos mundos que apenas vislumbramos desde la tierra. Otros, muy pocos por cierto, tienen la oportunidad de viajar al espacio y ver con sus propios ojos lo que el resto de nosotros podemos tan solo imaginar. Fernando (Frank) Caldeiro es uno de estos pocos. Él nació el 12 de junio de 1958 en Ituzaingó, provincia de Buenos Aires, de padres españoles, Carmen y José Antonio, que emigraron a la Argentina.
En 1974, cuando tenía 16 años, acompañó a sus padres y su hermana, Ana María, para radicarse en New York. Fernando había cursado hasta el 3er año de escuela industrial en la Argentina, y completó sus estudios secundarios en 1976 en la escuela W.C. Bryant, Long Island City, New York. En 1978 obtuvo el diploma de Asociado en Ciencia Aplicada en Tecnología de Aeroespacio en la State University de New York, en Farmingdale, New York, y en 1984 recibió su título de Bachelor of Science en Ingeniería Mecánica de la Universidad de Arizona, en Tucson, Arizona.
Entre 1985 y 1988, Fernando fue empleado por la Rockwell International (ahora Boeing) en calidad de director de pruebas durante la producción y vuelos experimentales del avión bombardero Rockwell/USAF B-1B. En 1988 fue transferido por Rockwell Space Systems División al Kennedy Space Center, en Florida, como especialista en el sistema principal de propulsión del trasbordador espacial, y fue designado como el representante del Rockwell Design Center para el procesado en tierra y lanzamiento del transborador Discovery. En 1991, Fernando Caldeiro fué contratado por NASA en el Kennedy Space Center como experto en criogénicos (líquidos a temperatura menor de 280 grados Celsius bajo cero) y sistemas de propulsión en la Oficina de Seguridad y Control de Misiones.
Durante su estadía en Florida, él conoció y contrajo matrimonio con una trabajadora del mismo centro espacial, Donna Marie Emero, de Huntington Beach, California. Por cierto, Donna Marie creció dentro de una familia “espacial,” ya que su padre trabajó por mucho tiempo en el programa espacial y se jubiló hace pocos años después de una distinguida carrera como vicepresidente del “Space Shuttle Engineering” en la compañía Rockwell Space Systems Division. Frank y Donna Marie tienen dos hijas: Annie Aurora, de 4 años, y Michelle Carmen, de 20 meses.
En 1995, Fernando obtuvo el diploma de Master of Science en Administración en Ingeniería de la Universidad de Florida Central en Orlando, Florida, bajo beca de NASA. En abril de 1996 Caldeiro fue seleccionado por NASA como candidato a astronauta y fue trasladado al Johnson Space Center de Houston en agosto del mismo año. Cabe destacar que sólo fueron seleccionados 35 candidatos de mas de 4.000 que se presentaron. Con su modestia característica, él dice “…me gasté toda mi suerte en esto…” Viendo el currículo profesional de Fernando, está claro que mucho más que mera suerte determinó dicha selección. En 1998, después de completar dos años de entrenamiento y evaluación rigurosos, “…esto no fue un Space Camp…,” NASA le otorgo a Caldeiro el título de “NASA Astronaut”, especialista de misión, ingeniero de vuelo del Space Shuttle. Con esto le fueron otorgadas sus “alas de plata” de Astronauta que se cambiarán por “alas de oro” en cuanto vuelva de su primera misión de vuelo espacial, la cual puede tardar como mínimo 10 meses y como máximo unos 3 años en llegar. Tal como él explica “…el astronauta es el último en enterarse, dado que las tripulaciones son elegidas basándose en la experiencia única de cada tripulante que NASA necesita en el momento de la misión…”
Atisbos de la personalidad de este astronauta argentino se derivan de sus “hobbies,” tales como “snorkeling,” radio operador amateur, y el pilotear y participar en carreras con una avión biplaza que tomó 7 años en construir con sus propias manos. Aunque el avión está en Houston, desde que tienen a sus nenas, Donna Marie y Fernando raramente vuelan en él “…¡una vergüenza!…” dice Fernando. Como resultado de sus actividades profesionales, Caldeiro ha recibido numerosos premios y distinciones, entre ellos un Certificado de Commendation de la Rockwell; Certificado de Liderazgo Técnico; nueve premios de Logro de Grupo; premio de Mesa Redonda del Director; dos premios de Actuación Superior; y un certificado de Apreciación por Servicios Prestados de Relaciones Públicas, todos estos últimos del Kennedy Space Center.
¿Qué hace un astronauta en su trabajo? Fernando estudia y repasa continuamente los sistemas del trasbordador espacial, vuela aviones supersónicos rutinariamente, y pasa un mínimo de 10 horas semanales en el simulador de vuelo del trasbordador espacial, donde se enfrenta con - y resuelve - problema tras problema técnico que individuos altamente imaginativos y un tanto “sádicos” inventan para preparar a los astronautas. Además, ha completado el curso de “Caminata Espacial” que significa pasar 100 horas de práctica dentro de su traje espacial en la pileta de simulación del Johnson Space Center. También ha practicado 12 horas dentro del traje espacial ruso en la pileta del Centro de Entrenamiento de Cosmonautas Gagarin, en Star City, Rusia. Finalmente, completó más de la mitad de las clases necesarias para ser tripulante del vehículo Proton/Soyuz, que es el cohete que usan los rusos para enviar a sus tripulaciones a la estación espacial. Este entrenamiento dual es necesario porque las tripulaciones que irán a la estación espacial, que se está construyendo a ritmo vertiginoso después de un retraso de 30 meses, pueden usar tanto el trasbordador norteamericano como el Soyuz ruso en misiones futuras. Recientemente, fue nombrado “Astronaut Lead” de los módulos de la estación espacial que están siendo construidos en Europa por la Agencia Espacial Europea (ESA). En esta capacidad, él es responsable por todos los aspectos técnicos de los módulos en cuanto se refiere a la tripulación.
¿Cómo piensa este astronauta? Refiriéndose al hecho de que, en este momento, él es el único astronauta nacido en la Argentina, Fernando dice “…he tenido mucha suerte … he estado en el lugar preciso en el momento preciso la mayor parte de mi vida…” Con respecto a su carrera y profesión acota “…es algo tan fascinante llegar a esta meta, que me da miedo pensar en cuál será mi próximo objetivo después de estar dando vueltas a la Tierra a 25.000 km/hora ¿Habrá algo más excitante que esto?…” En mis breves contactos con Fernando y su encantadora esposa, obtuve la impresión de que él es un hombre sencillo, abordable y genuinamente modesto y, al mismo tiempo, orgulloso de lo que ha conseguido en el curso de su carrera profesional. Supongo que, cuando uno ha alcanzado el nivel de excelencia profesional exhibido por Fernando Caldeiro apenas a los 42 años de edad, uno tiene derecho a sentirse orgulloso y puede darse el lujo de ser modesto.
|